En medio de una hospitalización todo cambia: la rutina, el descanso y hasta la manera de vestir a un bebé. Entre cables, catéteres y bata de hospital, los papás hacen lo posible por darle comodidad a sus pequeños. Esta es la experiencia real de un papá que encontró en el saco de dormir una ayuda inesperada.
La voz del papá
"Cuando mi bebé estuvo hospitalizado, el saco de dormir nos sirvió mucho porque lo abrigaba, pero le dejaba las manos libres para el catéter, y los cables salían por una de las mangas. Todo mucho más ordenado que con esa bata enorme que les ponen.
Con la bata parecía un niño nadando entre cables, incómodo y encartado. En cambio, con el saco era diferente: estaba abrigado, tranquilo, y los cables no lo molestaban. La primera noche en UCE nos dejaron usarlo y funcionó súper bien; al otro día ya no nos lo permitieron, por protocolo, y se notó la diferencia."
Más allá de una cobija
Aunque en las unidades de cuidado intensivo o especial existen protocolos estrictos sobre lo que los bebés pueden usar, la experiencia de este papá nos recuerda algo importante: un saco de dormir puede ser mucho más que un reemplazo de la cobija.
- Abrigo seguro y cómodo: mantiene la temperatura sin riesgo de cobijas sueltas.
- Espacio para cables o dispositivos médicos: gracias a su diseño sin mangas, permite adaptarse a situaciones especiales como catéteres o sensores.
- Orden y tranquilidad: en medio de un ambiente hospitalario lleno de estímulos, el saco ayuda a que todo se vea y se sienta menos caótico.
- Descanso para el bebé y la familia: un bebé más cómodo duerme mejor, y eso da calma a los papás.
Una enseñanza para las familias
El descanso y la comodidad son importantes siempre, incluso —y quizás más— en un hospital. Este testimonio muestra que pequeños detalles como un saco de dormir pueden marcar una diferencia grande en la experiencia de los bebés y sus familias.
Porque al final, un buen descanso no es un lujo: es parte de sanar, de recuperarse y de volver a casa con más fuerza.
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